domingo, 27 de septiembre de 2015

Hitchcock y Higsmith

Cuando Hitchcock no rodaba, su vida se centraba en comer y beber. Al inicio de 1949, el afamado Director no tenía ningún proyecto esperándole y su generosa figura tomaba posiciones preocupantes. Concluía “Pánico en escena”, filme que no fue bien acogido por crítica y público, lo que le hizo montar en cólera y afirmar que jamás volvería a rodar thrillers humorísticos. Paralelamente a este hecho, Alfred Hitchcock se encontraba inmerso en la lectura de la novela “ Extraños en un tren” de la novata escritora Patricia Higsmith. Su instinto le advertía que estaba frente a un material excelente para un nuevo guión y enseguida llamó a sus agentes para que adquirieran los derechos del libro, con una peculiaridad: Nadie debía saber que detrás de la compra estaba el nombre de Hitchcock. De esta manera, pudo rubricar un contrato por solo 7.500 dólares; cifra que enfadó, y mucho, a Patricia Higsmith cuando supo de quién se trataba: Hitchcock ya tenía el argumento para su siguiente trabajo.

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