"Te irás a las ciudades de papel y nunca volverás".
La nueva película del director Jack Scheider repite la fórmula exitosa de "Bajo la misma estrella": la transición a la edad adulta, que refleja la novela homónima de John Green, en cuya adaptación está basada la película.
Leyendo algunas de las reseñas escritas sobre el metraje ( cosa que acostumbro a hacer, equivocadamente), intuyes una mala apuesta, si la eliges entre otros títulos de la cartelera: La crítica nunca es justa cuando tiene la obligación de hablar sobre juventud y afecto. Pareciese que necesitásemos reconsiderar la seriedad que requiere un tema tan complejo como éste: la construcción de matices insólitos que aprenderán a asentarse ( o no) en etapas venideras.
La simpleza de un tema recurrente, el primer amor de un ser, no puede ni debe tratarse con la superficialidad que aguarda en aquellos que olvidaron su lejana juventud.
Crear un idioma desconocido del que, por desgracia, la mayoría de nuestros adolescentes solo conoce de oídas, no es una tarea fácil.
Siguiendo con la película, decirles que es la historia de alguien que elige no seguir al rebaño; y cuya decisión, marcará el camino de su protagonista. Es la etapa donde se intuye cómo y por qué seremos; esa es la esencia del metraje, más allá de la historia que lo justifica. Por cierto, me agradó ver en la sala a educadores de nuestra ciudad.
No esperen grandes interpretaciones; pensadas escenas y fotografías para enmarcar la dorada historia del cine, pero no dejen de verla:
"Es fácil olvidar lo lleno que está el mundo de personas, lleno a reventar, y cada uno de ellos imaginables y constantemente mal imaginados".

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