Los hechos propios definen a cada uno. Y, últimamente, la Señora Fernández, no parece estar muy acertada en los suyos. No sé si por mal asesoramiento o por los nervios propios del que no tiene muy asegurado repetir en el gobierno, las meteduras de patas de la Alcaldesa de Ronda y su equipo, se acentúan más de lo habitual.
Repartir una cesta de Navidad a los trabajadores de la Empresa Municipal SOLIARSA, después de las desavenencias protagonizadas en los últimos tiempos, no deja de ser un acto de muy mal gusto y de una descarada torpeza política: las formas son fundamentales en política, y la vergüenza de sus portadores, también.
¿De verdad se piensa la Señora Fernández que a estas alturas de la democracia, entregar una cesta de Navidad, que los trabajadores tienen ganada por derecho, supone menguar su malograda valoración entre ellos?
Al igual que en “Los Santos Inocentes”, la opinión negativa, ganada a pulso durante los últimos veinte años, no se solventa creyéndose que aplica la caridad, y no el derecho adquirido; más bien, lo contrario.
Actos como el de repartir, a bombo y platillo, la cesta de Navidad de los trabajadores de la Empresa Pública, como si el costo saliese de su bolsillo y no de las costillas de cada rondeño, hacen que la gente escupa sobre la política, porque poco tienen que ver semejantes “hazañas”, con sus objetivos.
Al parecer, María Paz Fernández tendrá el “dudoso” honor de ser la única Alcaldesa en democracia que repartió, de modo chabacano y vulgar, la cesta de Navidad, a los trabajadores de SOLIARSA, en su último año frente a la Alcaldía de Ronda.
Pocos méritos pasarán a la memoria colectiva de Ronda durante este mandato, y miles de hechos como éste, rubricará el ominoso cuatrienio…
Ya queda menos.
lunes, 15 de diciembre de 2014
Fernández y los actos en democracia.
Los hechos propios definen a cada uno. Y, últimamente, la Señora Fernández, no parece estar muy acertada en los suyos. No sé si por mal asesoramiento o por los nervios propios del que no tiene muy asegurado repetir en el gobierno, las meteduras de patas de la Alcaldesa de Ronda y su equipo, se acentúan más de lo habitual.
Repartir una cesta de Navidad a los trabajadores de la Empresa Municipal SOLIARSA, después de las desavenencias protagonizadas en los últimos tiempos, no deja de ser un acto de muy mal gusto y de una descarada torpeza política: las formas son fundamentales en política, y la vergüenza de sus portadores, también.
¿De verdad se piensa la Señora Fernández que a estas alturas de la democracia, entregar una cesta de Navidad, que los trabajadores tienen ganada por derecho, supone menguar su malograda valoración entre ellos?
Al igual que en “Los Santos Inocentes”, la opinión negativa, ganada a pulso durante los últimos veinte años, no se solventa creyéndose que aplica la caridad, y no el derecho adquirido; más bien, lo contrario.
Actos como el de repartir, a bombo y platillo, la cesta de Navidad de los trabajadores de la Empresa Pública, como si el costo saliese de su bolsillo y no de las costillas de cada rondeño, hacen que la gente escupa sobre la política, porque poco tienen que ver semejantes “hazañas”, con sus objetivos.
Al parecer, María Paz Fernández tendrá el “dudoso” honor de ser la única Alcaldesa en democracia que repartió, de modo chabacano y vulgar, la cesta de Navidad, a los trabajadores de SOLIARSA, en su último año frente a la Alcaldía de Ronda.
Pocos méritos pasarán a la memoria colectiva de Ronda durante este mandato, y miles de hechos como éste, rubricará el ominoso cuatrienio…
Ya queda menos.
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