"Que la balanza sea justa y los pesos iguales", esta es la moraleja de esta escena de la contabilidad de un banquero, inspirada en la obra perdida de Van Eyck. Tratados con realismo, todos los detalles contribuyen a amar una "naturaleza muerta" simbólica y grave, hasta la iluminación del libro abierto que representa a la Virgen y recuerda la dimensión espiritual de la existencia.

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