
La labor del político debe ahondar en aquellos aspectos que contribuyan a mejorar la vida de sus conciudadanos. Para ello se hace necesario que el político deje de ejercer el control y aúpe a sus amarras buenas dosis de convencimiento.
Convencimiento para mirar al ciudadano y a sus problemas, con la lucidez que aporta la experiencia.
Convencimiento para la humildad.
Convencimiento para el ejemplo.
Estas dosis de ejemplo, humildad y ciudadanía dejaron de pegar a la puerta del PP hace bastante tiempo. Por ello no son referentes ciudadanos porque no casan con la imagen de aquellos a los que representan.
Dichas características, sólo desacreditan la labor del político y el empeño real de su ejercicio. Cuando discurrimos en los espacios de la decencia, la cruzada contra la corruptela, la cadena perpetua, el paro, el derecho a la vida, la nación o la propia educación y ni tan siquiera ellos, que son abanderados de la batalla, ejemplifican con sus propias vidas aquello que pregonan, con mal tono, simplemente discurrimos por una pista de baile con neones y música de otros tiempos. Dónde quedarán aquellas campañas en las que Aznar y Matas vapuleaban la inspiración socialista para obligar a España a calzar unas vestimentas salpicadas de corruptela y culpabilidad; o aquellas calidades elitistas que pretendían convertir la educación en un redil de marmotas herederas de grandes fortunas y pagarés de renombre industrial; o el interés de Arenas por ser hacha del Código y pena de Andalucía…
Por suerte todo queda en el recuerdo, en un recuerdo no muy lejano que nos permite todavía domar la perplejidad y aguantar la rechinada frase: “Todos los políticos son iguales”
Nada más lejos de la realidad y para ejemplo un botón –y en este caso, uno local- En Ronda, como en el resto de lugares donde mis compañeros tienen responsabilidades, hablamos de política; ¡Nos gusta la política! Rehusamos hablar de políticos y políticas porque no corresponde al objetivo y al compromiso con el ciudadano. Otros –la derecha “serranapepera”- habla de políticos y políticas mienten aún sabiendo que mienten y detestan hablar de ciudadanía – imagino porque lo verán soez y ordinario- ésos que pretenden gobernar desde escenarios más parecidos a un plató de sobremesa que al propio espacio de la política, rechazan el escrúpulo porque no se acomoda al snobismo de la estética determinante, y acentúan la imagen denostada del político en nuestra sociedad. Todos, a ambos lados del río, debemos enmendar dicha realidad y acentuar el nivel de la política en su propio contenido: la ciudadanía.
Que bonitas son todas las teorías y que difícil es ponerlas en práctica.
ResponderEliminarNunca diré que todos los políticos son iguales, por suerte (o por desgracia, jijiji) he conocido a muchos y puedo afirmar eso. Independientemente del partido político al que pertenezcan.
La pena es que en muchas ocasiones, aunque los políticos no son iguales, la política si lo es.
Muy pocas excepciones compañero, y afortunadamente, como las meigas ...
Descalificar a los que critican y no dejan avanzar no lo veo positivo, no me gusta. No me gusta una política de "salsa rosa". Esto es lo que muchas veces me ha echado para atrás de estar más metido en temas políticos.
Saludos
PD: seguiré el blog